10.18.2009

De la universidad y las cumbias

Y también extraño el restaurant cercano al hospital

Que maravilloso es facebook, bueno, no tanto, pero hoy andaba dando mi rondín del ocio y encontré una aplicación, supongo yo, hecha por algún exalumno de la universidad a la que pertenezco, la única finalidad es dar una frase diaria de nuestros más amados/odiados maestros de la carrera. Ni tarda ni peresosa me inscribí para recibir mi primera frase...

"Dr. JJ : si lo quieren saber que bueno, si no no importa, mucha gente se ha muerto sin saberlo y no ha pasado nada"

Y la verdad que a ese doctor no lo conocí, pero ya había leído otras muy buenas que de verdad me dieron mucha risa como algunas de las siguientes:

Dra. Histología: "Miren que bonito linfocitooooo", (entre otras microformas)
Dr. Infectología: "Rían! rían ahora! que ya llorarán"
Mismo Dr. Infectología: "A mi no me impooooortaaaaaa que hoy tengas examen, ¿donde está tu tarea?"
Dr. Pediatría: "Luego entonces..."
Dr. Embriología: "Responde, con buena ciencia y con verdadera consciencia"
Mismo Dr. Embriología: "muy bien muchachos, muy bien, y los demás?"
Mismo Dr. Embriología: "Muy buenos días, buenos días, ¿quién trajo su libro?"
Dr. Farmacología: "La aspirina entre las piernas no es un método anticonceptivo efectivo"
Dra. Microbiología: "Ceritoooooo, tienes un ceriiiiito"
Dr. Ortopedia: "Sácalos de las mazmorras de la ignorancia"
Dr. Epidemiología: "Puerto rico quiere hablaaaaarrr!!!" (había muchos puertorriqueños en cada salón)

Y tengo casi un 100% de certeza que ustedes no le ven lo gracioso, pero a mi me pareció hilarante recordar los momentos en los que salían con sus frasecillas, aparte que casi todos tienen un particular tono de voz. El doc de embriología si tenía un muy amplio repertorio, puesto que era un chiste y de la doctora de microbiología ni digo nada, pero esas son algunas de las que pude recordar o que me ayudaron a recordar.

A que bonitos tiempos los de la universidad, hace apenas 4 meses que salí y ya la extraño.

Y hoy me contaron la historia de una cumbia que se les ocurrió a unos doctores que tienen un grupo de música, el grupo no es de ese género, pero un día se les ocurrió, la canción se llama

mejor ya no vendo caricias

Los reto a que le inventen una historia a ese título en lo que yo hago que me canten la canción completa y yo luego les digo de que trataba en realidad.

Por mientras para que se entretengan una rolita de los gypsi kings



Tsssssss

3 asintomáticos :

  1. Reign dijo...

    Me hiciste recordar a mis maestros de la secu, a la maestra Becerra con su "ya me capiscaron?!" a la de biología que siempre parecía que estaba mandando besos (de hecho le decíamos la besitos jajaja) ahh... recuerdos, recuerdos... gracias!!

    y me dio mucha risa lo del linfocito "bonito" Ja.

    (mi primera vez por acá, alguien deme mi estrellita en la frente)

  2. Jaime Rivera dijo...

    Aquí está la historia que se me ocurrió con tu título. La escribí a prisa, así que no seas (sean) muy duros, por favor.

    Había salido muy temprano del trabajo, pero sin ganas de volver a casa. Traía unas zapatillas negras, muy altas, incomodísimas, pero que se veían cabronas con el atuendo que llevaba a la oficina. Una falda no muy corta, negra, una blusa negra también, pero con vivos azul rey, que en conjunto, entre las diferentes texturas de las telas, decían, esta mujer es toda una triunfadora. O eso pensaba.

    Hacía algo de frío. Me arrepentí de no haber llevado un abrigo al trabajo. Ya había oscurecido. Se podía ver vapor salir de las alcantarillas, como en las películas de gángsters. La luz de la luna alumbraba el vapor que subía lentamente y lo hacía ver áureo.

    Pedí un taxi. Las calles semi-desiertas y mojadas por la lluvia reciente no parecían ofrecer mucha esperanza. Caminé al bar de la esquina y entré.

    Estaba casi vacío. No había más que dos o tres tipos, que por su aspecto, pasaban más tiempo en ese lugar que en cualquier otro.

    Pedí un trago. Algo dulce, dije. El cantinero me vio con una sonrisa desdeñosa. Me sirvió ron sabor coco, con jugo de piña. Un tipo de no mal ver acercó su banco al mío, miró al cantinero y le dijo, lo que ella tome va por mi cuenta. El cantinero se encogió de hombros. Intenté decir que no; él entrecerró los ojos y negó con la cabeza haciéndome callar.

    La plática fue llana y breve. El alcohol surtió su efecto embriagador y erotizante. Lo invité a mi apartamento; él accedió.

    A dos cuadras, llegamos al edificio. Él me seguía, tambaleándose. Se abrió la puerta. Puse música para ambientar. La ropa fue cayendo poco a poco. Él se recostó boca abajo en el sofá. Lo besé y acaricié suavemente por unos minutos hasta que noté que él se había quedado dormido. Me dirigí a la cama con cierta desilusión, combinada con alivio, al reflexionar que al día siguiente iba a estar agradecida de no haber dado el siguiente paso.

    Esta mañana él se había ido. Había doscientos dólares en mi buró.

    Aunque mi ego subió, sé que esta confusión no es algo de lo que deba enorgullecerme. Quizás mi atuendo no era tan profesional como pensaba. Por si acaso, dejaré de combinar mi vestimenta sexy-profesional con los bares. Porque aunque fue lindo recibir dinero por una sesión de arrumacos que yo propinaba gratuitamente, mejor ya no vendo caricias; y menos sin saberlo.

  3. Ariancha! dijo...

    mi maestro de historia del arte decia....
    (leelo en acento italiano)

    " y entonces la vida se vulve desgraciada!"

    jajajajajaja

    ok, no =P